Declaración de fe

A continuación se presenta una declaración de las doctrinas wesleyanas-arminianas que son fundamentales para la identidad y el legado de Wesley Biblical Seminary.

LAS ESCRITURAS
La autoridad suprema de la Palabra de Dios, la cual se encuentra escrita en los sesenta y seis libros de la Santa Biblia; todo lo contenido en ella es divinamente inspirado por el Dios Todopoderoso y, por consiguiente, carece de error o defecto en los autógrafos originales. Al creer que la Biblia es la Palabra de Dios escrita —la única regla infalible de fe y práctica—, Wesley Biblical Seminary afirma la autoridad exclusiva de las Escrituras sobre la vida de la Iglesia y de sus miembros individuales. Por lo tanto, creemos que un enfoque reverente y leal hacia el estudio de la Biblia reconoce y afirma su plena inspiración y su absoluta confiabilidad como la Palabra de Dios, divinamente revelada y dotada de autoridad. (WBS suscribe al  Chicago Statement on Biblical Inerrancy).

EL DIOS TRINO
El único Dios verdadero, Creador, Sustentador y Soberano del Universo, existe eternamente en la Santísima Trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo, cada uno con personalidad y divinidad.

JESÚS, EL HIJO
El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, manifestado en la carne mediante una concepción milagrosa por obra del Espíritu Santo y un nacimiento virginal, que vivió una vida sin pecado y murió en el Calvario, expiando plena y satisfactoriamente los pecados de todos los hombres, resucitó corporalmente al tercer día, ascendió al cielo y está entronizado a la diestra de Dios como nuestro Intercesor permanente.

EL ESPÍRITU SANTO
El Espíritu Santo, como Señor y Dador de vida, toma las enseñanzas de Jesucristo y las aplica al hombre, a su salvación y a su servicio. La certeza de la salvación personal y el fruto del Espíritu se distinguen claramente de los dones del Espíritu, los cuales tienen como propósito la edificación de la Iglesia y no conllevan garantía alguna de santidad personal o de destino eterno.

LA HUMANIDAD
La creación especial y original del hombre a imagen y semejanza de Dios, y la desobediencia voluntaria por la cual el hombre cayó profundamente y se perdió trágicamente sin la gracia redentora de Dios.

LA SALVACIÓN
El privilegio y la necesidad de que cada persona sea hecha una nueva criatura en Cristo por la obra vivificadora del Espíritu Santo; de ser adoptada en la familia de Dios y de ser librada tanto de la pena como de la práctica del pecado. En este contexto, el pecado se considera una violación consciente y deliberada de la voluntad de Dios.

SANTIDAD
La segunda obra definida de la gracia, posterior a la regeneración, realizada por el Espíritu Santo; mediante ella se purifica el corazón del pecado original y se capacita para un crecimiento continuo en la gracia, para una vida victoriosa y para un servicio fructífero. El resultado de esta experiencia trascendental —denominada amor perfecto y/o entera santificación— se mantiene por la fe, tal como se expresa en una obediencia continua a la voluntad revelada de Dios, otorgando así una limpieza perfecta momento a momento (Hechos 15:8-9; 1 Tesalonicenses 5:23; 1 Juan 1:7-9; 4:13-21). La vida en el Espíritu se expresa dinámicamente en una gracia que madura y capacita para progresar de gloria en gloria, tanto en la santidad personal como en la misión cristiana (2 Corintios 3:18).

ARREPENTIMIENTO
La posibilidad de perder la gracia divina y de perderse eternamente, dado que las personas son cristianas únicamente en virtud de su respuesta voluntaria al llamado lleno de gracia y a la capacitación del Espíritu Santo. No obstante, aquellos que se han apartado del camino pueden ser restaurados a su estado de gracia perdido si se arrepienten verdaderamente y regresan al Señor con fe obediente.

LA IGLESIA
La Iglesia, como cuerpo vivo de Cristo, está constituida por todos aquellos que están unidos a Él por la fe como miembros de su cuerpo y que tienen el mandamiento de amarse unos a otros con corazones puros y fervientes. Si bien en su esencia espiritual la Iglesia es un organismo creado por el Espíritu Santo, es también una institución divino-humana que opera de manera visible en la tierra. Como institución, su misión divinamente asignada es la proclamación universal del Evangelio. La aplicación del Evangelio a las necesidades políticas, sociales y económicas de la humanidad es intrínsecamente legítima, pero resulta secundaria y subordinada a su comisión espiritual primordial.

SU REGRESO
Al final de esta era, Jesucristo regresará para reunir a su Iglesia, juzgar al mundo y reinar sobre todos con justicia.

ETERNIDAD
La bienaventuranza eterna de todos aquellos que mueren en Cristo, y el dolor y la perdición eternos de todos los demás.

EVANGELISMO
La obligación de todos aquellos que son verdaderamente de Cristo de vivir de manera justa, gozosa y sacrificial; de esforzarse por llevar la salvación a todas las personas en todas partes; y de expresar un amor compasivo al ministrar ante toda clase de necesidad humana.

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